viernes, 27 de febrero de 2009

Otra vez me pongo a pensar,y caigo en la cuenta de que nunca fue real...

Si,es duro saberlo.
No todo lo que uno hace esta bien,no todo està mal,ni siquiera la mitad de las cosas pueden ser calificadas como bien o mal,como blanco o negro.
Habìa mil matices distintos para definir lo que me pasaba,lo que habìa dicho,y lo que pensaba decir.
Recuerdo que le escribì 121 cartas,ni una màs,ni una menos,121.
¿Cuànto durò el sueño de la felicidad eterna?Lo suficiente como para dejarme en la ruina, sentimentalmente hablando.
Fuì la marioneta de un sueño,de una pesadilla.El fiel siervo de una dulce mano que podìa darme la eternidad con una caricia, que podìa colapsar mi universo con un chasquido.Y fuì obediente.
Complacì todos sus caprichos,todos sus deseos,pero ¿fue lo mejor?
¿De que me sirviò alimentar a la bestia si cuando quisiese podìa descuartizar mi alma? No me interesò,le obedecì,como la incondicional mascota que era.
La amè,aùn la amo,y probablemente nunca pueda dejar mi dependencia hacia su recuerdo,pero duele.
Fuè mi reina, mi amada y triste princesa en un cuento de hadas imaginario,en el que nunca pude llegar a besarla,en el que siempre morìa en manos de una malvada bruja,en el que siempre quedaba como el pobre esclavo que nunca pudo salvarla.
Por eso la amaba,porque fuè el ideal imposible de alcanzar,ese viaje hacia algùn lugar que nunca pude hacer,y la amè,como amè escribir cada letra de cada una de mis 121 cartas,como odiè vacilar cada vez que la veìa y no podìa hablarle,como amè ver su figura de duquesa,como odiè comprender que no era real,como odiè darme cuenta de que nunca fuè real,solo otro sueño,uno de los peores,en el que yo escribì 121 cartas a nadie,a una ilusiòn,a mi mejor pesadilla,a mi peor fantasìa.Y no lo entiendo,ese es mi maldito estigma,tratar de entender cosas que no tienen sentido,que no hallan entendimiento alguno en ninguna razòn.Nunca existiò,solo fue la desmaterializaciòn de mi realidad,solo otra que pretendìa reemplazar a la verdadera,y tuve que darme cuenta ¿para què?
Duele recordarla,a ambas,pero duele màs no respirar su aroma,aunque sea en mis pesadillas.
Me dejè llevar y caì en sus falsos abrazos,pero tuve que enterarme.No sè si esta bien o està mal,nunca sè siquiera como puedo catalogarlo,blanco o negro,bien o mal,pero pasò y me dejè atrapar.
Si,es duro saberlo.

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