sábado, 28 de febrero de 2009

Y otra vez fue el sueño...

Era la tempestad en mis sueños, esa pesadilla que me agobiaba cada noche, pero no podía odiarla, no debía. Me entregué a su falsa realidad, a su fabuloso mundo de fantasía y misticismo, pero era verdad? O era otra vez la misma historia que se repetía incesantemente una y otra vez en mi cabeza? No quería averiguarlo, o tal vez me rehusaba a comprenderlo. Por qué debía ser todo tan difícil, tan duro y complicado? No estaba preparado para tanta verdad o tanta mentira, pero sin embargo mi destino me entregaba a sus fauces, como si me hubiese enlistado toda la vida para este momento, pero no. Tenía miedo de salir y encontrarme conmigo mismo, con mi propia realidad, con mi propio mundo, pero ahí estaba yo, siéndole fiel a mi destino, a mi maldito destino. Caí en ese abismo de no saber qué era que, y de si todo estaba bien o no. Y me mentí, como tantas veces.

Estaba bien, realmente bien, pero era mentira, o no? Tal vez me había engañado tanto que ya no comprendía los limites de mi propio ser, de mi propio mundo de falsas mentiras y engaños ocultos. Seguía cada vez mejor, cada vez más y más hundido en esa cosa que llamé bienestar, y que para pena de todos los que vivían en mi mundo, no sabía si era real o solo mi realidad. Sonreí, y me sentí completamente eufórico y deseoso de mas felicidad, pero era así realmente? Preferí esconderme y evadir la realidad de todos lo que se creían conocerme y a mi mundo. Fue lo mejor que hice en toda mi vida, o por lo menos lo único que puedo llamar que hice realmente. Hoy soy feliz, pero no entiendo que son esas gotas que brotan de mis ojos… se sienten tan cálidas y serenas, tan tiernamente acogedoras y calmas, que estoy seguro que las conozco, tanto que creo que alguna vez soñé que lloraba…

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